Noviembre, mes de lucha por la erradicación de la violencia contra las mujeres

Unknown-1Noviembre es para nuestro centro el mes violeta, el mes en el que la concienciación y visibilización de la violencia machista se hace más patente que nunca, ya que es necesario continuar en la prevención y detección, en la búsqueda de las causas y ahondar aún más en las armas para acabar de una vez con esta lacra, que en los últimos 15 años ha acabado en España con la vida de casi mil mujeres.

La educación se convierte en la herramienta fundamental: desde casa, desde los medios de comunicación y desde los centros educativos se debe transmitir el mismo mensaje: las mujeres deben ser escuchadas, valoradas y consideradas del mismo modo que los hombres, de un modo real y efectivo; sus oportunidades y derechos deben ser los mismos, así como su acceso a la vida pública y laboral.

De todo esto han hablado Carmen y José, de 2º de Bachillerato, en la lectura del manifiesto que ha inaugurado los actos contra la violencia de género en Alhaurín de la Torre. Os dejamos el manifiesto, que será también leído en todos las clases durante esta semana y la que viene:

“Contra la violencia machista, no os quedéis calladas; no os quedéis callados”

La violencia contra las mujeres es una de las más degradantes violaciones de los Derechos Humanos y continúa progresando en el ámbito global. No respeta fronteras, culturas ni niveles económicos. Está presente en épocas de conflicto y en tiempos de paz, en el hogar, en el trabajo y en la calle.

1 de cada 3 mujeres y niñas sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida, muchas mujeres comienzan una relación que acaba convirtiéndose en una relación violenta porque poco a poco van subiendo escalones (los celos, el control, la violencia verbal etc) llegando a veces hasta el más alto sin darse cuenta, cada escalón es peor que el anterior, más cruel y más cercano a la violencia sexual y física.

Por tanto, aprendemos que hay que estar atentas a las señales, al micromachismo que no percibimos, y no ignorar ninguna situación sexista en la que nos encontremos, ni ignorarla, ni dejarla pasar.

Yo, sin duda alguna pienso que la violencia contra las mujeres desaparecerá cuando las mujeres dejen de ser ciudadanas de segunda y participen de forma igualitaria en la sociedad, cuando dejen de estar a la cabeza de las cifras de pobreza, de las listas de desempleo o de sufrir la infravaloración de sus trabajos y los problemas de conciliación de su vida personal, laboral y pública. Desaparecerá cuando se deje de usar su imagen como objeto de consumo, cuando sus palabras se oigan con el mismo volumen que las de los hombres y cuando se las nombre y se las visibilice en todos los espacios sociales. Desaparecerá cuando exista una verdadera educación no sexista donde las niñas y los niños tengan presente y futuro con las mismas posibilidades.

Muchas veces se dice  al ver una relación  en la que la mujer  sufre violencia: “¿Cómo no puede estar dándose cuenta?”. Parece muy obvio y fácil detectar las señales viéndolo sin tener ningún lazo sentimental con ninguna persona así o simplemente no estando en la situación. Pero todo es diferente cuando se vive y sin darte cuenta vas subiendo escalones uno a uno hasta llegar al final de la escalera: la violencia sexual y física.

1 de cada 3 mujeres, repito, puede ser cualquiera.

Espero que poco a poco desaparezca esta estadística y que todos nos esforcemos en informarnos, en aprender sobre feminismo, sobre la necesidad de luchar activamente por la igualdad real entre hombres y mujeres, sin que nadie se quede al margen haciendo como que no ocurre nada.

La sociedad nos educa día a día, nos muestra cómo debemos actuar, qué está bien o mal hacer cuando eres mujer y que está bien o mal hacer cuando eres hombre. Dividiendo los gustos, los comportamientos, los pensamientos e incluso los colores marcan nuestro género. Las mujeres deben ser señoritas, nosotros fuertes y valientes, ellas llorando están bonitas, nosotros no podemos llorar. Se necesita una educación desde ya igualitaria, se necesita que a los niños y a las niñas se les trate por igual. Que no exista machismo en las aulas y que haya una educación inclusiva real y efectiva.

Además, lo que puede llegar a ser más triste es que el machismo en las aulas no solo se da invisibilizando el papel histórico de la mujer, sino que la mayoría de las veces se da entre los propios compañeros.Muchas veces he visto a compañeros tratar a las compañeras de forma inferior e incluso hacer comentarios fuera de lugar o, muy triste también, comentarios hirientes de chicas hacia otras compañeras.

Y esto solo es debido a la normalización de estas actitudes, es esencial saber parar los pies a tus amigos y amigas cuando ves que su comportamiento es machista y no simplemente callar, eso nos hace cómplices.

Es un trabajo de todas y todos hacer que esto poco a poco vaya cambiando y la educación sin duda alguna tiene mucho peso sobre esto.

No solo es importante saber lo que ocurre en nuestro entorno todos los días, sino también actuar, esforzarse en evolucionar, que cada uno se mire y se dé cuenta de las actitudes que debe cambiar. Lo esencial es valorar que hay quienes quieren aprender y evolucionar frente a los que simplemente no quieren esforzarse para ello. Espero que aquí todos y todas forméis parte del primer grupo.Muchas gracias.

Carmen Fernández Sierra y José Molina Rodríguez, Comisión de Igualdad de Kolabora.

En los siguientes enlaces podéis acceder al vídeo de la lectura:

Manifiesto contra la Violencia de Género (I)

Manifiesto contra la Violencia de Género (II)

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